Origen del universo

(Seguimos en estos temas el documental de Youtube «De la ciencia a Dios» del P. Manuel M. Carreira S.J. físico y teológo)

   Hay muchas preguntas en que ciencia, teología y filosofía aparecen unidas y que son necesarias las tres maneras de hablar para tratar de temas muy complejos.

   Probablemente el tema que más recientemente se ha discutido desde esos tres puntos de vista es el origen del universo, porque durante mucho tiempo la gente ha pensado que el universo ha existido siempre, pero la ciencia es la que precisamente nos lleva a decir que el universo no puede haber existido siempre. Y la pregunta más obvia que un niño hace a su papá es ¿porqué brilla el Sol? Y los antiguos contestaban: porque está hecho de una cosa brillante. Eso no es decir nada. Es decir, brilla porque brilla.

   Entonces, ¿qué dice un científico? Que el Sol brilla porque produce energía, ¿y de dónde le viene la energía? ¿cómo se produce? Y tiene que ser de algún combustible. Pero el Sol tiene una cantidad limitada de combustible. Por lo tanto, tiene que terminar apagándose. Y esto que digo hay que decirlo de todas las estrellas. Por lo tanto, el que hoy veamos estrellas brillando quiere decir que no son eternas. Y como todo el universo, ha tenido que gastar combustible. Si el universo hubiese existido siempre, ya no brillarían las estrella. De modo que la ciencia se ve obligada por su propio raciocinio a decir: el universo no puede ser eterno.. Entonces, ¿qué edad tiene? ¿y cómo comenzó? ¿y cómo a ser lo que es hoy? Y todo es lo que la ciencia del siglo XX ha llegado a responder de una manera científica. Y la manera científica es el estudio de lo que hace la materia, que se puede comprobar con un experimento.

   Entonces, también la ciencia ha llegado a decir que el universo hoy está en expansión. Es un dato que se conoce desde 1920 aproximadamente, pero que se formuló claramente en 1929. Si el universo está en expansión, eso quiere decir que antes era más pequeño y dando marcha atrás, tiene que llegar un momento en que todo el universo ocupaba tal vez menos espacio que una manzana, que un átomo.

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