Lección de ¿Para qué se ofreció Jesucristo en la cruz?

    Jesucristo se ofreció en la cruz principalmente por cuatro motivos:

    a) Para dar gloria a Dios, su Padre. El fin del hombre es dar gloria a Dios. Jesucristo, representando a todos los hombres, glorificó infinitamente a Dios con su pasión y muerte.

    b) Para dar gracias. Con su pasión y muerte Jesucristo dio gracias a Dios en nombre de todos los hombres.

    c) Para reparar l ofensa del pecado. Al pecar el hombre se hizo esclavo del pecado y con sus propias fuerzas no podía liberarse; tenía el alma manchada y no podía limpiarla. Con su sacrificio, Jesucristo rompió las cadenas del pecado: su sangre limpió la mancha que los pecados producen en el alma. Jesucristo entregó su vida por nosotros para que nosotros, muriendo al pecado, podamos vivir la vida de la gracia.

    d) Para pedir a Dios lo que necesitamos. Jesucristo, ofreciendo el sacrificio de su vida, hace que Dios Padre escuche siempre lo que le pedimos en su nombre. Por eso, cuando Cristo nos enseñó cómo tenemos que pedir, nos dijo: «Todo lo que pidáis a Dios en mi nombre, se os concederá… Pedid y recibiréis» (Juan 16,23-24).

La cruz en la vida del cristiano

    El Evangelio nos enseña que el discípulo de Cristo tiene que llevar la cruz: «El que no toma su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo» (Lucas 14,27). Jesús llevó la cruz a cuestas también para darnos ejemplo y enseñarnos a amar el sacrificio. Hemos de amar las cosas que nos cuesten, ofreciéndoselas a Jesús, y buscar además cosas que nos cuesten queriendo identificarnos con Él.

    La cruz está presente no sólo en los templos, sino en muchos otros lugares; es el símbolo de los cristianos, que recuerda la pasión y muerte del Señor.

Volver a: La pasión y muerte de Jesús