Lección de Pecados contra el primer mandamiento

Se consideran y son pecados contra el primer mandamiento los que atentan contra la fe (duda voluntaria, incredulidad, herejía, apostasía, cisma, leer libros que atacan la fe y la moral, discutir sobre cuestiones de fe sin tener la debida preparación…), contra la esperanza (desesperación, presunción) y contra la caridad (indiferencia, ingratitud, tibieza, odio, envidia, riñas, escándalo y cualquier pecado mortal).

    Pero los pecados específicos contra este mandamiento son los que contradicen la virtud de la religión. De entre los muchos pecados señalamos los más conocidos:

    a) La superstición. Consiste en atribuir a ciertos objetos, signos o palabras efectos desproporcionados, invocando a alguna criatura como si fuera Dios. Es una desviación del culto que debemos a Dios, conduciendo a la idolatría y a distintas formas de adivinación y magia.

b) La idolatría. Consiste en adorar a dioses falsos o dar a una criatura el culto debido a Dios. Es un pecado gravísimo que Dios condena severamente en la Escritura. Hoy día muchos ponen también en lugar de Dios a ídolos como el dinero, la comodidad o a sí mismos.

    c) La adivinación, espiritismo y magia. Es invocar fuerzas ocultas -a los difuntos, y aun al demonio- para averiguar por su intervención cosas desconocidas y realizar cosas maravillosas, como si fueran milagros.

    d) El sacrilegio. Consiste en profanar o tratar indignamente personas, objetos y lugares consagrados a Dios.

    e) El tentar a Dios con palabras u obras, poniendo a prueba su bondad y omnipotencia.

    f) La irreligiosidad, que es el pecado de no tener ninguna religión, despreciando así a Dios.

    g) El ateísmo, que niega a Dios, y el agnosticismo, que -como no «puede» conocer a Dios- opta por no tener en cuenta a Dios.

La veneración de la Virgen y de los santos

   Los cristianos adoramos a Dios. Pero además adoramos e invocamos a la Virgen, a los ángeles y a los santos, los amigos de Dios a los que ha glorificado. De esta manera honramos a Dios en ellos; son como un espejo en el que vemos algo de la infinita perfección de Dios. Luego al venerar a los santos celebrando su memoria y pidiendo su intercesión, siguiendo su ejemplo y honrando sus reliquias e imágenes, en definitiva honramos a Dios.

    Por eso los cristianos tenemos imágenes de la Virgen, de los ángeles y de los santos, y conservamos con veneración las reliquias de los santos. Honrando las imágenes y reliquias honramos a los santos a los que representan o de quienes son.

Importancia del primer mandamiento

   El primer mandamiento es el más santo y el principal. Cumpliéndolo bien, cumplimos todos los demás; y no podemos olvidar que amar a Dios sobre todas las cosas es lo primero. A fin de cuentas, lo único verdaderamente importante para nosotros.

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