Por la fe podemos conocer muchas cosas acerca de Dios

Sabemos con toda certeza que Dios existe porque -mediante las cosas creadas- se puede llegar a demostrar su existencia. Pero hay cuestiones fundamentales para el hombre: ¿cómo es  Dios en sí mismo?, quién es Jesucristo?, ¿qué hay después de esta vida?, que no pueden llegar a conocerse, aunque se piense mucho en ellas, si Dios no las hubiera revelado. Nosotros las conocemos por la fe.

¿Qué es la fe?

    La fe es una virtud sobrenatural por la que -apoyados en la autoridad de Dios- creemos las verdades que ha revelado, sabiendo que no puede engañarse ni engañarnos. Es, pues, un asentimiento o conformidad razonable, libre y sobrenatural, de la inteligencia y de la voluntad, a la Revelación divina. Por la fe creemos a Dios y todo lo que Dios ha revelado. El motivo que nos mueve a creer es la autoridad divina y no la claridad de las verdades reveladas, pues la inteligencia del hombre es limitada. El hombre cree libremente, movido por la gracia de Dios.

La fe es un regalo de Dios

    Creer es un acto del hombre, pero la fe es sobre todo un don sobrenatural, un regalo muy grande que Dios nos hace en el momento del bautismo. Sólo es posible creer por la gracia y los auxilios internos del Espíritu Santo.

Creer es algo razonable

    A veces se explica la fe diciendo que es «creer lo que no se ve», lo que parece poco razonable. Sin embargo, aunque muchas cosas que se  creen no se comprenden, creer es razonable porque es Dios quien revela, y Dios no puede engañarse ni engañarnos. Tampoco se comprenden muchas cosas de la naturaleza y las admitimos porque las enseña la ciencia. Por tanto, «creer» es un acto humano, consciente y libre, que no sólo no contradice sino que dignifica a la persona humana. La fe es libre antes, durante y después del acto de fe.

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