Prohibido pasar

Durante la Guerra Civil española unos niños se acercan a unos soldados alemanes. El soldado que está de guardia, y que habla muy poco el español, les dice que no  pueden pasar.

    Larrea imitó al soldado a golpes:

    – Ya, ya. No es Alemania…

    Tú no reír -dijo el soldado-. Yo decir frailes.

    Era un bonito juego imitar al alemán, y todos, excepto Gamarra, jugaron.

    -Yo decir luego a frailes -dijo el soldado, furioso-. Y pegaré al que pase.

    Gamarra estaba contemplando al soldado.

    -¿Desde dónde no hay que pasar? -preguntó Gamarra.

    -Aquí -contestó el soldado, volviendo a trazar la línea imaginaria con la palma de la mano-. Aquí, prohibido.

    -Muy bien -dijo Gamarra, e hizo el mismo ademán que el soldado-. Desde aquí prohibido para ti. Tú prohibir, nosotros prohibir, ¿entender?

    -¿Entender? -dijeron todos, palmeándose el pecho y empleando únicamente infinitivos-. ¿Tú entender? Nosotros prohibir. Tú no pasar.

    Larrinaga trazó con una tiza una raya en el suelo que ocupaba toda la anchura del cobertizo.

    -Prohibido pasar -dijo Gamarra-. Si no, nosotros pasaremos.

    El soldado sonrió.

        IGNACIO ALDECOA

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