Lección de Razón de los mandamientos de la Iglesia

Los mandamientos de la Iglesia son una muestra de cariño con sus hijos porque, al dictar estas normas, pretende sólo ayudarnos a cumplir los mandamientos de la ley de Dios. La Iglesia sabe que puede costar cumplir la voluntad de Dios y ha señalado esas obligaciones del cristiano que garantizan convenientemente el camino de nuestra salvación.

Cuáles son mandamientos de la Iglesia

   1º Oír Misa entera los domingos y fiesta de guardar. Este mandamiento obliga -bajo pecado mortal- a los fieles que tienen uso de razón y han cumplido siete años. De esta manera, la Iglesia determina y facilita el cumplimiento del tercer mandamiento de la ley de Dios. Además, pedagógicamente, nos enseña la importancia de la Misa para que asistamos con frecuencia.

2º Confesar los pecados mortales, al menos una vez al año, y en peligro de muerte y si se ha de comulgar. También alrededor de los siete años comienza el uso de razón y se pueden cometer pecados mortales. De ahí que la Iglesia señale la necesidad de acercarse al sacramento de la Penitencia a partir de esa edad de la discreción, por lo menos una vez al año. Si se está en pecado mortal hay que confesarse antes de acudir a comulgar , y es conveniente hacerlo con frecuencia para poder superar las tentaciones. De manera particular urge el precepto de confesar cuando se está en peligro de muerte; sería necedad inconcebible comparecer ante el tribunal de Dios estando en pecado mortal, que nos haría reos del infierno.

3º Comulgar por Pascua de Resurrección. La Eucaristía es un misterio de fe y de amor que nunca podremos comprender; sin embargo, desde que tenemos uso de razón, podemos darnos cuenta de la importancia que tiene. La Iglesia fija desde ese momento la necesidad de acudir a la Comunión debidamente preparados. Pone como mínimo una vez al año, aunque desea que comulguemos frecuentemente. De esta manera nos ayuda a cumplir mejor el tercer mandamiento de la ley de Dios.

4º Ayunar y abstenerse de carne cuando lo manda la Iglesia. El cristiano ha de identificarse con Cristo y no puede vivir como un pagano que no domina sus apetitos; y tiene que hacer algún  sacrificio. Para que no se olvide, la Iglesia ordena una pequeña mortificación en la comida durante algunos días al año:

– Son días de abstinencia de carne los viernes de Cuaresma que no coinciden con fiesta de precepto.

– Son días de ayuno y abstinencia el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

– Son también días de penitencia los viernes del año que no sean fiesta de precepto. Pero la abstinencia de carne impuesta por ley general puede sustituirse -según la libre voluntad de cada fiel- por cualquiera de las formas de penitencia recomendada por la Iglesia: ejercicios de piedad y oración, mortificaciones corporales y obras de caridad (la misa, ofrecer el trabajo, entregar una limosna…).

– La ley de abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años.

– La ley de ayuno obliga desde los veintiún años cumplidos hasta los sesenta incoados (59 cumplidos).

5º Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. La Iglesia es madre y se preocupa de las necesidades de sus hijos: de las espirituales y de las materiales; por eso reclama de los fieles oraciones, sacrificios y limosnas. Con éstas puede ayudar a los más necesitados: los pobres, las misiones, los seminarios… La ayuda material que los cristianos tienen obligación de prestar a la Iglesia sirve también para atender a la dignidad del culto: edificios, vasos sagrados, ornamentos, etc.

Volver a: Los mandamientos de la Iglesia