Lección de Responsabilidad

Primera parte

Yo, tu amigo Ordenador, no puedo ser responsable. Soy una máquina que actúa ciegamente. Si alguna vez te fallo, no me hagas responsable. No tengo conciencia de mis actos. Quiero decir que ni pienso las decisiones ni soy libre para elegirlas ni para ejecutarlas.

Tú, si. Y porque eres libre e inteligente, puedes progresar en la virtud de la «responsabilidad».

    ¿Quieres saber por qué?

    Primero quiero explicarte qué es responsabilidad.

    Una persona es responsable, cuando carga con las consecuencias de sus propios actos. Cuando responde de las decisiones que toma personalmente o de las que acepta venidas de otros.

    Responsable es el que se compromete, hasta las últimas consecuencias, con las decisiones de su libertad. Es usar la libertad pensando de antemano lo que pueda sobrevenir. Es pensar antes de actuar y atenerse a lo que suceda. Es responder de los propios actos.

Segunda parte

Todo esto se puede resumir en estas palabras:

«Pensar»
antes de actuar

 «Prever»
las consecuencias

«Decidir»
libremente

«Comprometerse» con lo decidido

  «Responder»

    La responsabilidad modera las fluctuaciones de la libertad. La persona responsable decide teniendo en cuenta el deber; la irresponsable, en cambio, decide a impulsos de lo que le apetece o le disgusta. El primero usa la cabeza; el segundo los instintos.

    El responsable da respuesta de sus actos. ¿Ante quién?

    Ante su propia conciencia. Ante sus padres, hermanos, amigos, compañeros. Ante su profesor. Ante las autoridades. Ante la sociedad. Ante Dios, si es creyente. Según cada caso.

  Tercera parte

 Ya tienes las ideas claras; pero ¿quieres educarte en la responsabilidad? Recuerda ejercítate frecuentemente en:

  Ser valiente para reconocer tus fallos ante quien debes.

   Rectificar inmediatamente los actos mal hechos.

Reparar los daños que hayas causado.

  Pensar, antes de actuar, las consecuencias.

Consultar las decisiones a tomar con quien debes.

Pedir consejo a las personas competentes.

  Cumplir los encargos y dar cuenta de ellos.

     No culpar a los demás de lo que tú has hecho mal.

    Actúa siempre así y, sin darte cuenta, irás avanzando en Responsabilidad. Es virtud fundamental en la personalidad de cualquier hombre o mujer.

    El irresponsable es el que o no piensa o no prevé o no decide o no se compromete o no responde. Puede ser todo a la vez. ¡Una desgracia!

Texto original de don Samuel Valero.

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