Lección de Somos hijos de Dios

Como vemos en el dibujo del comienzo, después de confesar y sin pecado mortal, la gracia llega al alma y nos hacemos hijos de Dios. Entonces en el hombre se distingue el cuerpo, el alma y la gracia, que nos eleva a la dignidad de hijos de Dios. Sin la gracia, el hombre es un ser incompleto.

   En el Salmo II se dice: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy». Estas palabras se refieren principalmente a Cristo pero también a cada uno de los cristianos que somos hijos adoptivos de Dios por el Bautismo.

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