Lección de Valoración ética

El principio fundamental es que el hijo es fruto de un acto de amor de los padres y el único lugar digno para engendrarlo es el acto conyugal.

   En la inseminación artificial, la procreación (acto personal) se convierte en un acto tecnificado, privado de toda relación interpersonal. Con esta técnica se ha separado la actividad biológica de la relación personal de los cónyuges. Por esta razón se le considera moralmente ilícita.

   No obstante, el Magisterio de la Iglesia no pone inconvenientes a la llamada inseminación artificial impropia, que utiliza distintas técnicas como la dilatación del cuello uterino, la recogida de semen del fondo de la vagina y su ulterior reintroducción en el útero, con el fin de que la unión sexual de la pareja produzca el embarazo deseado.

Respecto a al fecundación in vitro (FIV) el problema está en los embriones que se pierden en las distintas fases del proceso y en los embriones sobrantes que son desechados o se usan para investigación.

El embrión es un ser humano cuya vida comienza en la fecundación. Si se manipula el embrión o si se le deja morir, se está atentando a un derecho fundamental.

   Sobre la GIFT, que busca las soluciones técnicas acordes con la dignidad de la persona, podemos decir que pueden ser aceptables, especialmente la GIFT ideal, que se realiza en un matrimonio estable.

(Pintura: Hombre mayor leyendo. MIERS, Willem van. Colección privada).

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