Lección de Ved aquí al hombre

Los judíos gritaban  diciendo: Si sueltas a ése no eres amigo del César, pues todo el que se hace rey va contra el César. Pilato, al oír estas palabras, sacó fuera Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Litróstrotos, en hebreo Gabbatá. Era la Parasceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los judíos:

   – He ahí a vuestro Rey. Pero ellos gritaron:

   – Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo:

   – ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los pontífices respondieron:

   – No tenemos más rey que el César. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. (Juan 19, 12-16).


Una tragedia en cierto semejante ocurre a quienes habiendo sido bautizados, e integrados por tanto en el pueblo Pueblo de Dios, abandonan obstinados en el pecado la «ligera carga» de la soberanía de Cristo, para someterse a la terrible tiranía del demonio.

(Pintura: Ecce Homo. MASSYS, Quentín. Palacio Ducal. Venecia).

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